Hace casi un mes que participé en la BP21 Conference en inglés con una ponencia titulada: «Medical translation and literature: Is this science fiction?», donde hablaba de la doble especialidad en traducción cuando una de las dos ramas que se manejan es muy técnica (traducción médica) y la otra se ve, a ojos de la mayoría, como más bien creativa (traducción de poesía). Dediqué unos minutos a hablar sobre cómo gestionar nuestro perfil desde el punto de vista de nuestro negocio y después entré de lleno en la práctica. Me detuve para mostrar algunos textos poéticos con una gran carga de terminología técnica para así demostrar, para empezar, lo que es evidente para quienes traducimos textos literarios: a veces es posible encontrarnos con terminología altamente especializada en un texto poético, y entonces sucede que las fronteras entre traducción técnica y literaria empiezan a difuminarse.

Después entré en territorio terminológico, pues mientras preparaba el material para la ponencia descubrí una serie de cosas interesantes. La primera, que muchísima terminología poética me sonaba a medicina (y que no era producto de mi imaginación). La segunda, que efectivamente alguna de las palabras que encontré forman parte tanto de la terminología médica especializada como de la terminología poética.

Así que una de las cosas que hice fue mostrarle al público asistente una lista de palabras en inglés y en español. Todas estas palabras se utilizan en poesía, pero solo dos de ellas tienen una acepción médica. Primero pregunté a los asistentes si conocían alguna de estas palabras. Algunas personas reconocieron no haber escuchado antes ninguna. Después dije que dos de ellas podían utilizarse tanto en medicina como en poesía, y pedí a los asistentes que intentaran adivinar cuáles eran. La lista de unidades léxicas que aporté fue la siguiente:

El propósito de la pregunta que aparece en la diapositiva no es otro que mostrar que la terminología poética puede ser tan especializada como la terminología de cualquier otra rama técnica. Pero es que, además, la lista cuenta con las palabras «meiosis» o «meyosis» y «escansión», que tienen un pie puesto en la medicina y otro en la literatura.

El diccionario de la Real Academia Nacional de Medicina define la meiosis como el «proceso de división de las células de las líneas germinales masculina y femenina para la obtención de gametos haploides destinados a la reproducción de la especie manteniendo constante el número de cromosomas». En cambio, la meiosis también es una figura retórica que podemos encontrar en textos escritos por Shakespeare o Quevedo y que consiste en «la disminución o apocamiento del objeto presentado» (según la acepción filológica de Enciclonet 3.0).

Imagen del proceso de división celular denominado «meiosis», extraída del glosario de términos genéticos del NHGRI del NIH

«Escansión», curiosamente, no aparece en su acepción médica en el Diccionario de Términos Médicos de la Real Academia Nacional de Medicina, pero sí aparece recogido en el DLE. La RAE define la palabra en su acepción médica como: «Trastorno neurológico consistente en hablar descomponiendo las palabras en sílabas pronunciadas separadamente». En cambio, en métrica, la escansión es la «acción de escandir o medir los versos», es decir, el proceso mediante el cual los versos se dividen en sílabas para su posterior análisis. Como la RAE no siempre es todo lo rigurosa que debería en lo que se refiere a terminología científica, busqué el equivalente de «escansión» en inglés y encontré scanning speech o «habla escandida» en español (recogido, esta vez sí, en el DTM), lo que es más bien un signo clínico que indica daño en el cerebelo en enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple.

Después de leer esta entrada, ¿quién osaría afirmar que la poesía es cosa fácil?

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